Para educadores de todo el mundo la irrupción de las redes sociales supone un reto maravilloso y a la vez un gran problema.

redes sociales en educación.
El universo Web 2.0 es un escenario interesante para el educador que quiere innovar, y para el que busca la participación y el compromiso activo de los educandos en el proceso de enseñanza aprendizaje
 

El desafío está en ser capaces de conectarnos, por primera vez en los tiempos de la revolución digital, con las nuevas generaciones utilizando sus mismas lógicas narrativas y sus mismos hábitos tecnológicos. Pero el problema consiste en la dificultad que tienen los educadores adultos para moverse con fluidez en un mundo desconocido como lo es este de las llamada Web 2.0.

En nuestros días ya no representa una novedad el computador en el aula y en la escuela, a pesar que en nuestra América Latina hace falta todavía recorrer un largo camino para reducir seriamente la brecha tecnológica. Pero de un modo u otro, el computador conquistó desde hace ya un buen tiempo el universo educativo en el continente. En la mayoría de nuestros países los gobiernos ejecutan programas de penetración de las tecnologías de la información y la comunicación (en adelante TIC) y el debate sobre el computador en la educación ya es prácticamente cosa del pasado. Lo nuevo ahora es la llegada de la Web 2.0 y de las redes sociales, porque ellas resumen el sentido cultural que las nuevas generaciones han dado a la tecnología. Representan una forma de relacionarse diferente, que a la escuela le cuesta comprender y asumir. Jesús Martín-Barbero lo explica muy bien en la siguiente cita: “Más que un conjunto de nuevos aparatos, de maravillosas máquinas, la comunicación designa hoy un nuevo sensorium (W. Benjamin): nuevas sensibilidades, otros modos de percibir, de sentir y relacionarse con el tiempo y el espacio, nuevas maneras de reconocerse y de juntarse. Los medios de comunicación y las tecno¬logías de información significan para la escuela en primer lugar eso: un reto cultural” (Martín-Barbero, Jesús: Heredando el futuro: Pensar la educación desde la comunicación. En Nómadas, No. 5, Bogotá, Fundación Universidad Central, 1996.)

Justo cuando los educadores están todavía masticando el PC, y todavía sin digerir por completo la revolución informática y lo que esta supuso para la educación, Internet trae un nuevo plato a la mesa: la Web 2.0. Facebook, twitter, blogs, microblogging, wiki, social media, “networking” y toda la gama de experiencias posibles de interacción virtual, no solo merecen ser atendidas por la educación y la escuela, sino que es imprescindible acudir a ellas para que la educación se mantenga vigente en la cultura de nuestros días.

Pero asumir las redes sociales supone un cambio de paradigma en las prácticas educativas. La utilización de redes sociales en educación no es sólo una moda. Tampoco se trata de una estrategia para capturar el interés de las nuevas generaciones. En realidad, lo que hay detrás es un enfoque pedagógico participativo, una cierta manera de entender el aprendizaje como una acción colaborativa y distribuida. Con la llegada de lo que se conoce como “Web 2.0” – esa versión de Internet en donde la participación y los contenidos puestos por el público constituyen el centro de la vida digital – la educación encuentra un nuevo escenario rico en posibilidades participativas como ningún otro.

Para los expertos en temas de educación y tecnologías, es claro que un uso creativo de la Internet, las redes sociales, los blogs y toda esa variada gama de plataformas y herramientas populares entre las nuevas generaciones, sólo es posible en una escuela que cambie su paradigma pedagógico, que abandone un viejo modelo de enseñanza centrado en la secuencia lineal de contenidos, bibliocéntrico y maestro-céntrico, en donde el educando asiste a clases para recibir pasivamente un flujo de información fría proveniente de un docente todopoderoso; y salte a un modelo pedagógico hipertextual y multidimensional, en donde la enseñanza aprendizaje sea un proceso distribuido, un esfuerzo colaborativo, una construcción de red y de tejido social, que involucra al mundo exterior al aula y que explota a fondo el potencial comunicativo de las tecnologías digitales, y se conecta perfectamente con el “sensorium” de las nuevas generaciones.

La primera generación de Internet- conocida hoy como Web 1.0 – con todo lo disruptiva y fascinante que fue, no atrapó tanto a la gente como lo hace hoy la llamada Web 2.0. Se pasó de un modelo de información transmitida a uno de información compartida, en donde los públicos ponen el contenido, no sólo lo consumen. Se posibilita como nunca antes la inteligencia colectiva, el trabajo colaborativo y la interacción entre sujetos. Para los partidarios de enfoques pedagógicos participativos, de fuerte sabor constructivista y basados en lo que Luis Not llama el paradigma de la auto estructuración cognoscitiva (aprender por esfuerzo propio, en oposición al paradigma de la hetero estructuración cognoscitiva, en el que se aprende por acción de otro), las redes sociales vistas de este modo, suponen un maravilloso escenario para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Tres escenarios

En un libro de reciente aparición, “Aprendizajes con redes sociales. Tejidos educativos para los nuevos entornos”, Linda Castañeda considera que existen al menos tres perspectivas posibles para abordar desde la educación el asunto de las redes sociales: 1) aprender con redes sociales; 2) aprender a través de las redes sociales) y 3) aprender a vivir en un mundo de redes sociales. En el primer caso, la autora hace referencia a aprendizajes que se llevan a cabo dentro de la educación formal y no formal o “aprendizajes reglados”. “Es una realidad que los adolescentes están en las redes sociales y por tanto de ahí la necesidad de aprovechar desde la educación los espacios de interacción y comunicación que se generan entre los jóvenes al formar parte de estas redes” (Castañeda, Linda. Aprendizajes con redes sociales. Tejidos educativos para los nuevos entornos. Sevilla, Editorial MAD, 2010). Las actividades y usos típicos de este nivel son compartir documentos (temas de las asignaturas, exámenes, lecturas), comunicarse de manera sincrónica y asíncrona con los estudiantes (tutorías profesor – alumno y alumno – alumno), compartir enlaces de interés, videos, fotos y otros archivos.

El segundo escenario – aprender a través de las redes sociales – se refiere a los procesos informales de aprendizaje, en los que los individuos pueden aprender de manera autónoma e independientes. Las redes ofrecen espontáneamente un enorme flujo de información que es compartido y asimilado por sus miembros. En el campo de la cooperación al desarrollo, por ejemplo, están popularizándose las redes virtuales de aprendizaje o comunidades de práctica, en las que personas de diferentes lugares se conectan para compartir información técnica, alimentarse mutuamente con el diálogo de saberes y el intercambio de conocimientos y apoyarse colectivamente en la búsqueda de metas comunes. Hay comunidades de educadores – como por ejemplo, Diálogos en educación; hay comunidades de agricultores y agrónomos; de facilitadores y promotores de cambio; de activistas ambientalistas, entre muchas otras. Son grupos no formales, muy amplios a veces, generalmente con alcance internacional, organizados en red y vivos básicamente a través de medios digitales y comunicación electrónica virtual. El Global Campus (la plataforma virtual de GIZ) es una iniciativa para el fomento de comunidades de aprendizaje colaborativo de este tipo.

El último escenario, que Linda Castañeda bautiza como “aprender a vivir en un mundo de redes sociales”, alude a la necesaria formación y estructuración de los nuevos usuarios en el uso y convivencia con este mundo emergente. “No es un secreto que todos manejamos identidades diferentes en nuestra vida cotidiana… pues bien, la red no es distinta. Somos los mismos en la red, y buscamos conscientemente diferentes roles en diferentes lugares que nos permitan asumir diversos papeles en distintas situaciones y que a la vez nos permitan percibir el mundo en formas diversas” (ibid). La educación, entonces, tiene un papel que jugar en la formación de competencias para que los jóvenes se muevan con criterio en el mundo de las redes sociales. No se trata sólo de ponernos de rodillas ante las tecnologías y asumirlas tal como vienen, sino que los educadores podemos moldearlas y apropiarlas, para un uso pedagógico crítico y creativo.

Mar Camacho Martí, de la Universitat Rovira i Virgili, señala entre las ventajas de utilizar redes sociales en educación, las siguientes: 1) proveen al estudiante de un entorno creativo con múltiples herramientas y materiales que lo involucran en la adquisición de conocimiento; 2) facilitan el contacto entre alumnos y profesores, permitiéndoles compartir sus ideas e informaciones; 3)rompen la barrera del espacio y del tiempo; 4) ofrecen al estudiante acceso a un mundo enorme de información y le conectan con contextos reales, ampliando los horizontes de lo visto en clase. “El proceso de enseñar con redes sociales, lejos de ser una mera transmisión de datos, se convierte en un ejercicio colaborativo de compilación, orquestación e integración de información en construcción de conocimiento” (Las redes sociales para enseñar y aprender. Reflexiones pedagógicas básicas. En: Aprendizajes con redes sociales. Tejidos educativos para los nuevos entornos. Página 91. Sevilla, Editorial MAD, 2010)

El otro lado

No se trata de asumir con inocente entusiasmo el fruto de la industria tecnológica tal como nos es ofrecido. Hay muchos interrogantes también acerca de las desventajas de la tecnología actual Web 2.0 en los procesos educativos. Hugo Pardo, eminente profesor de la Universidad de Vic, nos recuerda algunos de ellos: Imposición de usos y valores; nuevos formatos de discriminación social; costos de inversión constantes en infraestructuras tecnológicas; los riesgos de la sobreabundancia informativa; el pensamiento “beta”, de corto alcance y en constante modificación y el culto a los “amateur” en contra del conocimiento profundo y especializado, entre otras epidemias que vienen con la Web 2.0. (Pard, Hugo. Una visión crítica de la Web 2.0 desde la educación. En: Web 2.0 Nuevas formas de aprender y participar. Barcelona, Laertes, 2008).

Hoy día casi cualquier maestro se enfrenta al conocido problema del plagio de ideas por parte de sus estudiantes y a la cultura de la Wikipedia y Google como fuentes principales de investigación para las tareas escolares. En los tiempos del “fast food” y del “usar y tirar”, ciertas herramientas de Internet han ganado popularidad inusitada entre las nuevas generaciones porque se acoplan muy bien con un espíritu facilista que, como bien sabemos, resulta bastante problemático para los propósitos formativos de cualquier sociedad.

Con todo, el universo Web 2.0 es un escenario interesante para el educador que quiere innovar, y para el que busca la participación y el compromiso activo de los educandos en el proceso de enseñanza aprendizaje. En próximo artículos profundizaremos aspectos concretos como herramientas y utilidades para moverse en el mundo de las redes sociales.


Categorías: Colombia.
Publicado a las: 5:00 am

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