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Los pueblos se merecen la suerte que tienen
Mayo 31, 2010 | 10 Comentarios Por: Alvaro Montes
Esta lapidaria frase del escritor colombiano José María Vargas Vila (siglo 19) viene como anillo al dedo.
El pueblo colombiano parece blindado contra cualquier viento de cambio. Este país no quiere cambiar. Aún tan hundido en el estiércol como está, este país no quiere cambiar. Ninguna tendencia internacional llega hasta este nauseabundo y olvidado rincón del planeta. Los países vecinos tienen presidentes de centro “izquierda”, pero acá eso no llega; tampoco la moda internacional de elegir mujeres en la presidencia llega por estos lados. La gente aquí nunca se cansó de la sangre de niños, las matanzas de campesinos y las barbaridades orgíasticas del narcotráfico.
En la elección presidencial de ayer en Colombia, la gente votó masivamente por los narcotraficantes, “los traquetos”, entronizó por cuatro años más la cultura de la violencia despiadada, reeligió el reino de la corrupción, inmortalizó el paraíso de la infamia, bendijo el imperio del dinero mal habido … reeligió al llamado “uribismo”.
Nada nuevo. Ocurrió lo mismo hace cuatro años y había pasado tal cual hace ocho. La diferencia es que ayer, la segunda mayor votación la recibió otro candidato de derecha, que cerró en público la puerta a las ideologías de izquierda sin ruborizarse (algo que ni el mismo presidente Uribe se atreve a hacer en público); que apoya el ingreso de tropas a las universidades sin sentir vergüenza (a pesar que fue rector de la Universidad Nacional de Colombia); que ayer era conservador, hoy “verde”, mañana quién sabe. Discrimador de cualquier cosa que le huela a socialismo, ya pocos recuerdan su ejercicio excluyente de gobierno cuando fue alcalde de Bogotá, su estilo personal despótico, la increible diferencia entre su discurso de tolerancia y su práctica política real.
Y el tercer candidato con mayor votación fue uno que se peleó con el gobierno de Uribe porque considera que el presidente no está bastante a la derecha como debería.
Ayer no fue necesario que las bandas de matones paramilitares pusieran un fusil sobre la espalda de los electores, como ocurrió hace ocho años. Ya eso no es necesario. A los colombianos les basta diez mil pesos (cinco dólares) para vender su voto, y los narcotrafincantes tienen muchos dólares para comprar millones de ellos. Allí está lo más triste, que a los colombianos les encanta la cultura traqueta del dinero fácil, admiran al violento, se regocijan con el delito y la corrupción. Son valores aquí, mientas esas mismas cosas son antivalores repudiados en otras sociedades. Lo describe muy bien el crítico de televisión Omar Rincón en este artículo.
Una lección para la izquierda: hace cuatro años la segunda mayor votación la obtuvo (y eso resultó refrescante) el candidato de la izquierda Carlos Gaviria; el mismo que fue sacado a sombrerazos en la consulta interna de ese partido este año, porque resultaba demasiado “rojo” y según Petro lo que la izquierda colombiana necesitaba era parecerse a la derecha. Un fiasco lo de Gustavo Petro, que obtuvo la mitad o menos de lo que había obtenido Carlos Gaviria cuatro años atrás. Moraleja: Un candidato de izquierda debe serlo de veras, y también parecerlo. No hay que hacer campaña política ocultando y avergonzándose del ideario propio. Si el Polo Democrático quiere ser algún día alternativa de poder en Colombia, tendrá que serlo con un candidato y un lenguaje que realmente marque diferencia con los demás colores del espectro político dominante.
Categorías: Colombia.
Publicado a las: 7:12 am
Comentarios
10 Comentarios

este pais es de LOCOmbiASNOS.
la gente come cuento de lo que dicen en television un politico con poder. eso se llama la maquinaria politica.
No creo que Petro se diferenciara tanto como lo describes en tu artículo. Lo que no mencionas es que si este fuera otro país, y tu dijeras que eres de izquierda, no sería problema, pero acá en Colombia si dices eso te tildan de guerrillero y terrorista y todo por el desprestigio del gobierno central (entiéndase mafia central).
Colombia tendrá el presidente que se parece a la mayoría de su pueblo: ignorante, tramposo, corrupto, mentiroso, indigno, guerrerista, egoísta y mafioso.
es verdad lo que dice don alvaro. ahora cada vez que vea a alguien quejandose por desempleo, pobreza, mejor salud y otras injusticias, simplemente pensare mentalmente: “SE LO MERECE”. y mas me alegrare que ese desdichado(da) sea uno de esos que votaron por santos, mockus, vargas lleras y sanin. la verdad los locombianos nos merecemos lo que nos merecemos de aqui en adelante. aunque yo si saldre adelante y seguire luchando para una mejor calidad de vida, pero ya no me volvere a preocupar porlos mas desventajados, porque simplemente pensarementalmente: “SE LO MERECE POR LOCOmbiano” quien los manda ser tan burros y dejarsen lavar el cerebruto por los canales de television, periodicos, radio en fin para que digo mas.
de aqui en adelante todas las cosas tristes y negativas que le pase a un locombiano, simplemente me alegrare y dire mentalmente “SE LO MERECE POR LOCOMBIANO”. ya no mas consideracion y compacion para pobres de este pais. al menos yo, ya no tendre compasion mas de mis hermanos compatriotas, y simplemente dire “SE LO MERECE POR LOCOmbiano”
¿Cómo se sienten los miles de colombianos que están trabajando por cambios a todo nivel, frente a este tipo de comentarios?
No comparto las posiciones de todo-o-nada. Las cosas aquí son difíciles, durísimas. Pero la opinión sin salida, la condena a “un pueblo”, despreciando la posición de más de un millón 300000 personas que votaron por una oposición genuina, restringe la posibilidad de que se hagan sentir, de que pesen. Es mejor encontrar razones. ¿Cómo era posible que el Polo mantuviera su caudal de votantes con el desastroso gobierno de Bogotá?
Hay que buscar con tesón y paciencia maneras de influir en la educación política de la gente, al menos en difundir una actitud crítica frente a la manipulación de los medios.
Quienes no estemos en posibilidad de acompañar ese trabajo, que muchos se plantean, al menos no lo contrarrestemos con opiniones tan demoledoras, generalizantes y pesimistas que no contribuyen sino a inmovilizar la posibilidad de que crezcan corrientes de opinión diferentes. Por el contrario, resultan funcionales para la situación vigente.
Acepto tus comentarios Heráclito, te concedo la razón.
jajajajajajaja ese antonio muñoz tuvo algo de gracia. me hizo reir cuando se refuere al “CEREBRUTO” jajajajjjaajajjajajaajajajajaja.
a mi no me interesa la politica, yo solo quiero ganarme el premio mayor del baloto. seguire jugando, pues yo estoy convencido que “el que percevera alcanza” y seguire perceverando con el baloto jugandolo cada miercoles y sabado
perdon quiero decir completamente:
a mi no me interesa la politica y nada de nada y nadie. yo solo quiero ganarme el premio mayor del baloto.