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El momento oportuno
Agosto 9, 2006 | Deje un comentario Por: Alvaro Montes
Si Colombia se cree lista para hacer un mundial de fútbol ¿por qué no podría tener telefonía de tercera generación?
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a puesta en marcha del demo de UMTS/HSDPA por parte del operador móvil colombiano OLA da inicio a una discusión acerca de si es el momento adecuado para desplegar una red de tercera generación en el país. Demos y pilotos como este se han realizado desde 2004 en varios países latinoamericanos, entre ellos México, Brasil y Chile, sin que posteriormente los operadores involucrados en las pruebas decidieran lanzarse a la excitante aventura de vender 3G en la tierra del prepago y los bajos consumos.
Quizás la última y más sonada experimentación la realizó en Montevideo el operador uruguayo Ancel, el cual, por cierto, tiene similitudes corporativas con OLA, dado que es el brazo móvil de la estatal Antel. Allá les fueron entregados el año pasado sesenta terminales UMTS a clientes de Ancel para que durante seis meses se regodearan recibiendo señal de televisión digital en vivo y navagando en banda ancha mientras tomaban una cerveza frente a la deliciosa costa uruguaya. Y justamente fue la empresa china Huawei la proveedora y promotora tecnológica del ensayo. Ancel no ha tomado una decisión sobre el despliegue de la red 3G y entre tanto OLA comienza similar operación en Bogotá, también con Huawei, en un demo que durará tres meses, al cabo de los cuales la compañía decidirá si se le mide al reto de ser el primer operador latinoamericano en ofrecer servicios de última generación, los mismos que se utilizan en Japón y Europa.
Los colombianos usan el teléfono móvil principalmente para hablar – y además en prepago – y el sentido de 3G es explotar el potencial de transmisión de datos que ofrece. Cuando se habla de datos en 3G se está hablando de videoteléfono, televisión digital móvil, acceso a Internet a velocidades de entre 300 kilobips por segundo y un megabit por segundo (las mismas que ofrecen los proveedores de cable y ADSL), estaciones de radio con sonido de alta fidelidad, monitoreo del tráfico en tiempo real y terminales de 160 dólares como mínimo. ¿Habrá una masa suficiente de colombianos dispuestos a pagar más por estas delicias, para hacer viable el despliegue de una red en todo el país?
El analista José Otero, de Signals Consulting, piensa que la aventura 3G tendría posibilidades comerciales si el operador se orienta al nicho corporativo. “Servicios de 3G para el mercado masivo no los veo factibles ni en Colombia ni en América Latina en este momento; los números en Europa y Norteamérica denotan que la adopción no es la esperada”, opina el experto. En los países en donde ya se utiliza tecnología 3G los operadores se encuentran insatisfechos con los resultados económicos; el negocio de datos sólo representa el 10 por ciento de los ingresos totales (no incluidos aquí los mensajes de texto, SMS), lo cual significa que las redes 3G han servido para mejorar bastante la calidad del servicio de voz, pero poco los ingresos por transmisión de datos.
Si OLA implementa esa red UMTS que hoy está en prueba, daría un golpe en el estómago a Comcel y Movistar, les presionaría a tomar decisiones similares y ganaría un terreno valioso al llegar primero al mundo de la tercera generación. De hecho, operadores pequeños en otros países se han apoderado de nichos de mercado jugosos y le ganan la mano a gigantes de las telecomunicaciones, como ocurre en Italia, para citar un ejemplo. Se da como un hecho la decisión de OLA, y lo saben los tres interesados en asociarse a ella (Digitel, Cable and Wireless y Millicom). Comcel, propiedad de América Movil, instaló hace menos de dos años tecnología EDGE, que es una mejora sobre las actuales redes 2.5 y no estaba en sus planes inmediatos un despliegue de tercera generación hasta tanto no se le sacara el jugo a EDGE, según informaron voceros de America Movil hace algunos meses; pero los movimientos de OLA podrían hacerles cambiar de opinión. Probablemente Movistar estará interesada en el salto, por su tradicional éxito en el sector de datos en el país. Puede que haya por ahora pocos consumidores dispuestos a pagar más por ver TV desde el móvil, u observar la cara de su interlocutor mientras conversa, pero sí hay un mercado corporativo grande que necesita servicios serios de banda ancha y que puede pagar por ellos.
