¿Por qué los que se sientan por primera vez frente a la máquina de Vonn Newman sólo pueden acceder a nociones muy básicas de la formidable experiencia informática actual? Por qué no un buen Windows XP o por qué no una buena distribución de Linux en el “Computador para todos”?

El “Computador para todos” que hemos llamado aquí “el Renault 4 de la informática” recordando al viejo automóvil que la publicidad de la compañía francesa definía en los años setenta como “el carro de los colombianos” porque era el más barato y popular, ese “Computador para todos” que el mismo Craig Barret, el legendario presidente de Intel vino personalmente a lanzar en Colombia hace algunos días, es una propuesta interesante en materia de hardware, pero resulta decepcionante en materia de software.

Cualquier proyecto con pretensiones sociales pasa por la utilización del Open Source y, por antonomasia, de Linux como sistema operativo. Y no sólo en razón de su imbatible precio – gratuito- sino por principios democráticos: si se quiere un “computador para todos”, como reza el eslogan, hay que fabricar uno que no tenga tantas cadenas. ¿Cuáles son las cadenas en la informática? Las licencias de software. Windows es un programa propietario, por el que hay que pagar sumas que están en discusión en todo el mundo y del que uno no puede saber nada acerca de sus recetas internas; y existiendo alternativas gratuitas y a la vez libres, es decir, que el usuario puede distribuir, modificar y adaptar, tal como se hace con las recetas de cocina, es inevitable preguntarse por qué en Colombia decidieron lanzar la iniciativa inmiscuyendo a Microsoft en ella. En otros países Intel ha promovido esta misma iniciativa contando con Linux y el Open Source como socios principales en la parte de software.

Pero lo más decepcionante tratándose de un proyecto con pretensiones sociales, no es que incluya Windows y que esto suponga una carga significativa en el costo final del producto, sino que se incluya una versión tan pobre de Windows, como la llamada “Starter Edition”, que no permite mejorar el software (sólo reconoce procesadores Celeron y sólo acepta un máximo de 256 megas de memoria RAM); no permite abrir más de tres aplicaciones simultáneamente (esto no es tan grave dado que un computador con procesador Celeron y memoria de 256 megas tampoco da para más); y no puede conectarse a redes caseras, entre otras limitaciones importantes.

Tuve la oportunidad de preguntarle a Orlando Ayala, el vicepresidente senior de Microsoft y quien vino a Colombia también al lanzamiento de este computador, ¿por qué sencillamente Microsoft no aporta su magnífico Windows XP Home Edition para el proyecto, si es que tienen tantas ganas de apoyar la masificación? Respondió que quizás más adelante lo hagan, pero que el “Computador para todos” está pensado para un “público de entrada”, es decir, aquellos que por primera vez se sientan frente a un PC. Su respuesta me llevó a recordar la crítica que Jesús Martín-Barbero hacía de la educación fragmentada, jerarquizada por niveles que la modernidad oficializó en el mundo. Los niños, decía Martín-Barbero, sólo pueden acceder a ciertos conocimientos elementales en tanto que datos más carnudos quedan reservados para el público mayor. Después de cinco siglos de ser tratados como tarados, los niños demostraron que son más hábiles con las tecnologías que los adultos y en horabuena el paradigma educativo basado en secuencias de aprendizaje quedó vuelto trizas.

¿Por qué los que se sientan por primera vez frente a la máquina de Vonn Newman sólo pueden acceder a nociones muy básicas de la formidable experiencia informática actual? Por qué no un buen Windows XP o por qué no una buena distribución de Linux en el “Computador para todos”?

Los encargados de la iniciativa han sido cuidadosos de no brindar información sobre los costos de cada componente. No se sabe cuánto pesan las licencias de Microsoft en el precio final de aproximadamente 1.200.000 pesos (cerca de 550 dólares), que es, hay que reconocerlo, un precio bastante bajo y que además se pagará en cuotas de 55 mil persos (25 dólares) durante tres años. Ayala dijo que Microsoft vende una licencia de Starter Edition por el 40 por ciento apenas de lo que vale una licencia de Windows XP, pero como ésta última tiene tantos precios según país, cliente y volumen, no es fácil deducir el monto.

Con todo y eso, el proyecto es plausible y me parece digno de respaldo. Permitirá ampliar la base instalada de computadores en Colombia y familias de limitados recursos podrán llevar un PC a su casa por primera vez. Por fortuna siempre habrá un niño en casa capaz de encontrar en Internet la manera de resolver las limitaciones del sistema operativo.


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Publicado a las: 5:58 pm

Comentarios

3 Comentarios

  1. Sebas (octubre 2, 2005 6:28 pm)

    Excelente blog y muy interesante, les dejo mis saludos.

  2. Ivan (octubre 4, 2005 4:43 pm)

    A mi no me parece raro. Acá nosotros siempre necesitamos favorecer a alguien -me refiero a acá en el mundo entero-.

    Para las abuelitas esto significaba no dar puntada sin dedal… ¿Ahora podríamos decir ‘no hacer click sin licenciar’?

  3. José Carlos García (octubre 5, 2005 5:54 pm)

    Respetado Alvaro,
    Primero recibe un abrazo de felicitación por tu blog. De otro lado, creo que el problema del PC para todos, en su configuración, es más local que del proyecto en sí, el cual tiene una intención social bastante loable. En Argentina, por ejemplo, este mismo programa ofrece PC con quemador y Windows XP Home al equivalente de un millón de pesos colombianos… en Chile la comunidad de software libre creo un proyecto paralelo llamado Nuestro PC (en respuesta al plan oficial de Mi Primer PC) que tendrá un procesador AMD de 64 bits y linux, por un precio menor al del programa oficial… la cosa es cuestión de actitud, aunque, como todos sabemos, orquestar a tantas empresas detrás, para que alinien sus intereses… es complicado. Saludos y suerte con este blog!

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